Comencé mi camino espiritual desde mi infancia más temprana, de la mano de mis padres. Ellos me dieron una base excelente para comprender las sutilezas del alma y la naturaleza humana. De ellos aprendí a ver más allá de lo evidente y a vivir de acuerdo a los dictados de mi consciencia.

A pesar de la formación que recibí, la vida y sus tentaciones me sedujeron. Una existencia en un medio materialista, con muy pocas esperanzas y totalmente carente de espiritualidad, conduce casi siempre a la evasión. El cigarrillo, la comida y el alcohol, se convirtieron en mi día a día. Me hice daño y también dañé a otros con mis excesos.

En un determinado momento, sentí que la necesidad de cambiar mi estilo de vida era de vida o muerte. No podía ni debía seguir viviendo como si yo no importara, como si nada importara. De repente decidí retomar mi camino de regreso hacia mí mismo y me sumergí en el mundo de la sanación. Estudié muchas disciplinas terapéuticas y de auto-ayuda, logré dejar el cigarrillo y comer un poco mejor, pero todavía persistía la necesidad del alcohol y los problemas de mal humor.

Hasta que un día conocí Reiki y sentí que mi vida se había completado, que por fin había encontrado la herramienta que podría traer equilibrio integral en mi vida. Dejé de fumar y mi humor se volvió mucho más apacible. Mi percepción de las cosas cambió favorablemente, haciéndome más tolerante y más capacitado para lidiar con las naturales dificultades de la vida.

Mi experiencia con Reiki, y la que he visto gracias  a mis alumnos y pacientes, me impelen a decirte con certeza que la energía Reiki es transformadora, completa, motivadora, inspiradora y que SI hará un cambio muy favorable a tu vida.

Es por eso que si quieres vivir una vida en equilibrio, a pesar de las circunstancias, te invito a que aprendas y practiques Reiki.

Gracias por la visita,

Un abrazo de luz

Namasté